sábado, 29 de noviembre de 2008

Sigamos por la costa

Contemplamos la riqueza de nuestra flora autóctona.

Las madreselvas en flor inundan el aire de suave perfume y el espinillo con su aroma, copia al sol su color.
Entre el monte nativo, el mburucuyá o pasionaria, expande sus zarcillos y muestra su flores y frutos que maduros se tornarán sabiá.

He aquí el ceibo, árbol nativo, que nos regala nuestra "Flor Nacional".


Las tranquilas aguas del arroyo cual espejo o sus rizos por la suave brisa, nos acompañan.










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